miércoles, 9 de diciembre de 2009

La distancia entre Etiopía y Dubai.


Etiopía, uno de los países más subdesarrollados del mundo, ocupa el puesto 170 (de 177 países) en la clasificación según el índice de desarrollo. Con 72,4 millones de habitantes y una superficie de 1.104.300 km2, es el décimo país más grande de África. Etiopía se encuentra situada al noroeste de África y tiene fronteras con Eritrea, Sudán, Kenia, Somalia y Dijabouti. Su superficie es montañosa, con alturas de más de 4.000 m, no tiene litoral marítimo y se encuentra aislado aislado de los países vecinos debido a su extremo relieve.

Etiopía encabeza mundialmente el peor acceso al agua potable, puesto que sólo un 24% de la población tiene acceso a ella. El 85% de sus habitantes vive de la agricultura de subsistencia. El precio del principal producto de exportación, el café, ha caído en un 73% en los últimos 20 años.

Teóricamente, se reconoce la libertad de expresión, de prensa y el resto de derechos políticos y civiles aunque, en la práctica, todos ellos se encuentran limitados. Las elecciones tienen lugar cada cinco años. El 95% de la población es cristiana ortodoxa y el resto se dividen entre católicos y musulmanes.

Etiopía está dividida administrativamente en catorce regiones o provincias. La bajísima tasa de asistencia al colegio condiciona de forma definitiva a la población, que no dispone de recursos para huir del umbral de la pobreza en la cual viven, y también condiciona, asimismo, al desarrollo global del país.

Si desde Etiopía miramos a la costa oriental, vemos las aguas del Mar Rojo. Cruzándolas encontraremos a nuestro paso Yemen, Arabia Saudí hasta llegar a Dubai, uno de los Emiratos Árabes Unidos, que progresa volcado en la costa del Golfo Pérsico. De cara a Europa y Asia y de espaldas a Africa.

No están estos dos países nada lejos el uno del otro, la distancia es similar a la que puede haber entre España y Alemania por ejemplo. Pero, como pudimos ver el domingo día 29 de noviembre en la tele gracias al documental sobre Dubai que emitió La Sexta, la diferencia entre la vida y rutina de los ciudadanos correspondientes es abismal.

En esta diferencia tiene algo que ver el hecho de que Dubai y el resto de Emiratos Árabes firmaron en 1835 una tregua marítima con Gran Bretaña que se convirtió en Tregua Perpetua 20 años después, hacia 1855. Entró así Dubai en el ámbito de protección que ejerció Reino Unido sobre el Golfo Pérsico por su importancia en las rutas hacia la India y que finalizó en 1971. El camino a la independencia de Dubai y resto de Emiratos Árabes vino allanado por el descubrimiento de petróleo frente a sus costas a finales de los años sesenta.

En definitiva en el plazo de unos treinta y ocho años aproximadamente Dubai se ha convertido en un proyecto económico orientado al lujo máximo, con una visión del uso de la tecnología para cambiar el entorno muy vanguardista, en donde ha invertido todo aquel millonetis que se precie y que ahora se ve cuestionado por la crisis y el entramado financiero mundial montado entorno a las deudas nacionales.

Y es precisamente en este momento cuando nuestra querida cadena privada, La Sexta pa los amigos, viene a ponernos el documental en cuestión.

Da asco la evidencia sin tapujos que muestran determinados medios de comunicación en sus continuados intentos de manipular a la opinión pública. Hay sectores periodísticos que no se cortan un pelo a la hora de demostrar su implicación ideológica, su tendencia, saltándose a la torera valores como la independencia, el afán informativo, etc.

El ansia ZetaPeril de comunizar el mundo, de hacer sostenible la economía mundial, de lograr a toda costa que los pobre odiemos a los ricos, que muera en nosotros cualquier idea de superación propia, que nos limitemos a suplicar por sus ayudas y aboguemos por el intervencionismo estatal, tiene como ayudantes a los medios afines comiendonos el coco a toda costa en lugar de educar y motivar.

Cualquier persona con dos dedos de frente está en contra de una pobreza tan extrema como la Etíope situada tan cerca de un lujo desmedido como el de Dubai. Para solucionar un problema de tal complejidad hacen falta muchas leyes, de diferentes competencias y a niveles internacionales. Y no es por desmerecer pero a nuestro Presidente le falta envergadura para acometer este tipo de iniciativas. Sobre todo si tenemos en cuenta el despropósito que luce en el caso Aminetu Haidar, persona que decidió reivindicar lo suyo en un momento especialmente malo si esperaba verse apoyada por el gobierno español. Gobierno que después de hartarse y llenarse la boca con la memoria histórica que ha tirado las estatuas de Franco y reconocido el derecho de resarcimiento a los musulmanes expulsados hace la tira, sufre amnesia en cuanto al abandono español del Sahara. Que los dejamos tirados como colillas justo por los años en que Dubai comenzó la andadura que ha dado pie al famoso documental.









1 comentario:

  1. Veo que comienzas con fuerzas tu periodo vacacional. Me alegro.
    Que la Sexta es un estómago agradecido, nadie lo duda. Tiene mucho que agradecer a ZP incluida GolT y los millones del fútbol. Lo que demuestra que son bien nacidos.
    Del Sahara hay mucho que hablar y no es lo más importante, con serlo, el caso Aminetu Haidar. Y del afán de superación también se podría hablar mucho, siempre y cuando se ponga al lado la igualdad de oportunidades.
    En fín, como casi siempre creo que mezclas muchos temas, que no digo yo que no estén mezclados, pero a lo mejor, sería bueno pormenorizarlos.
    Siga usted disfrutando de su asueto, que yo seguiré echándola de menos y llorando por los rincones.

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