Nuestra esperanza radica en convertir los desaires a nuestra valía en energía. Del tipo y potencia que mueve el motor interior. Energía del aguante, del tesón, reflexión y movimiento. No permitirnos bajar de nivel y luchar para resistir porque lo importante no es llegar, lo difícil es mantenerse. Por nosotros y por las próximas generaciones. Ganas de comentar noticias y comparar realidades. Quiero explicar como veo las cosas. Porque habemus quienes nos frustramus. Yo a veces me paso y a veces me quedo corta. Acompañadme.
domingo, 8 de noviembre de 2009
La esperanza del débil.
Nuestra esperanza radica en convertir los desaires a nuestra valía en energía. Del tipo y potencia que mueve el motor interior. Energía del aguante, del tesón, reflexión y movimiento. No permitirnos bajar de nivel y luchar para resistir porque lo importante no es llegar, lo difícil es mantenerse. Por nosotros y por las próximas generaciones.
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Jugar a decir, pero escondiendo. Jugar a esconder, pero diciendo. Al final, exclamaré como el Dante:
ResponderEliminar¡Abandonad toda esperanza! o quizás
¡Abandonad toda Esperanza!
Yo juego, tú juegas, él ¿a qué juega?