
Si redujéramos nuestra toma de decisiones al único condicionante del esfuerzo necesario para llevar a cabo cada una de las opciones y optáramos siempre por la menos costosa, limitaríamos considerablemente nuestro cansancio vital.
Que sencillo! Y que sano. He oído hablar a mucha gente sobre esto en otros términos; como por ejemplo sumar y restar. Da igual, lo llames como lo llames hablamos de lo básico, la ley de la oferta y la demanda, la pirámide de las satisfacciones.
Cuando alguien te defrauda, ¿qué hacer? Supongo que habrá personas que se hayan planteado estas cuestiones. Yo por primera vez tengo oportunidad de hacerlo. Hasta este preciso instante en estos casos he actuado constantemente por impulsos.
Y además con mi pesar han sido bastantes casos. He estado en desacuerdo con la mitad de la humanidad. Con la más íntima. Debe ser que la confianza da asco o más bien será que mi particular forma de ser, mis defectos al descubierto, no son aceptables.
Algunos dicen que en estos últimos tiempos doy muchas pistas a los nuevos sobre mis gustos y apetencias. Es lógico coherente y progresivo. Quiero ser libre porque pienso que esta condición me traerá felicidad; energía para cumplir todos los objetivos que quiero conseguir.
Yo me muestro, cada día más, y me cuesta. Horrores. Lo hago para no tener sorpresas, es muy desagradable disfrutar con alguien y que se estropee. Hay cosas que se estropean para siempre porque se convierten en un esfuerzo excesivo.
Qué le vamos a hacer, yo pienso así. Es como un callo que te sale no sabemos muy bien dónde. Pudiera ser que el viejo dicho es cierto, "más vale sola que mal acompañada". Una vez perdida la paciencia...aprendes a ver con tristeza pero a tiempo de males mayores. Y piensas, no has visto nada!
Y que chulo queda meterle miedo al mundo! Será que sólo cabe ya gente cojonuda, varias personas que han captado el mensaje, que parecen pillar mi onda. Están ocupadas como yo en trabajar mucho, en vivir, en mejorar. Son claras y explícitas, te cuentan como están, te transmiten qué necesitan de ti. El aprecio es algo muy evidente y su falta también.

