lunes, 29 de marzo de 2010

Aléjate, sí, aléjate más.



Si redujéramos nuestra toma de decisiones al único condicionante del esfuerzo necesario para llevar a cabo cada una de las opciones y optáramos siempre por la menos costosa, limitaríamos considerablemente nuestro cansancio vital.
Que sencillo! Y que sano. He oído hablar a mucha gente sobre esto en otros términos; como por ejemplo sumar y restar. Da igual, lo llames como lo llames hablamos de lo básico, la ley de la oferta y la demanda, la pirámide de las satisfacciones.
Cuando alguien te defrauda, ¿qué hacer? Supongo que habrá personas que se hayan planteado estas cuestiones. Yo por primera vez tengo oportunidad de hacerlo. Hasta este preciso instante en estos casos he actuado constantemente por impulsos.
Y además con mi pesar han sido bastantes casos. He estado en desacuerdo con la mitad de la humanidad. Con la más íntima. Debe ser que la confianza da asco o más bien será que mi particular forma de ser, mis defectos al descubierto, no son aceptables.

Algunos dicen que en estos últimos tiempos doy muchas pistas a los nuevos sobre mis gustos y apetencias. Es lógico coherente y progresivo. Quiero ser libre porque pienso que esta condición me traerá felicidad; energía para cumplir todos los objetivos que quiero conseguir.
Yo me muestro, cada día más, y me cuesta. Horrores. Lo hago para no tener sorpresas, es muy desagradable disfrutar con alguien y que se estropee. Hay cosas que se estropean para siempre porque se convierten en un esfuerzo excesivo.
Qué le vamos a hacer, yo pienso así. Es como un callo que te sale no sabemos muy bien dónde. Pudiera ser que el viejo dicho es cierto, "más vale sola que mal acompañada". Una vez perdida la paciencia...aprendes a ver con tristeza pero a tiempo de males mayores. Y piensas, no has visto nada!
Y que chulo queda meterle miedo al mundo! Será que sólo cabe ya gente cojonuda, varias personas que han captado el mensaje, que parecen pillar mi onda. Están ocupadas como yo en trabajar mucho, en vivir, en mejorar. Son claras y explícitas, te cuentan como están, te transmiten qué necesitan de ti. El aprecio es algo muy evidente y su falta también.

sábado, 13 de marzo de 2010

flores en tu balcón.



Algunos años atrás, tendría yo unos 29, hice una promesa. Iba en moto, la sensación de independencia y libertad, de capacidad, comenzaba a despuntar. Acababa de leer "La rebelión de Lucifer" y yo andaba inmersa en el tedio. Las vistas eran bellas, necesitaba una motivación... y prometí aceptación y gratitud por lo que la vida me quisiera traer.
Luego fueron pasando los años, cambiando las circunstancias. Siempre adaptándome. Cuando llegó mi hija ,y con ella la responsabilidad, creció mi tesón, me encaminé a la estabilidad. Di pasos adecuados uno detrás de otro y empecé a tener suerte.
Decidir siempre es complicado pero dar las gracias al mundo en mi coche ante una vista espectacular...ser consciente, soy yo, estoy aquí y disfruto, es una buena terapia de defensa.
Institui mi "agradecimiento espectacular" en septiembre de 2008, de camino a La Pardilla para quedarme y vivir este último año y medio, aprendiendo. Ahora lo practico día con día. Retroalimenta mi organismo.
En mi camino se va marcando una tendencia, como un trompo bien tirado, como el punto azul del Gps. Da vértigo pero es muy de agradecer.

martes, 2 de marzo de 2010

Mails Constructivos !!


Ha dicho la Vicepresidenta del gobierno que es indecente que mientras la inflación es -1%, y tengamos más de 4.000.000 de parados, haya gente que no este de acuerdo en alargar la jubilación a los 70 años.

Me gustaría transmitirle a esta Sra. Vicepresidenta lo que yo considero indecente.


INDECENTE, es que los funcionarios, además de tener plaza fija, tengan una subida salarial del 5%.


INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 €/mes.

INDECENTE, es que un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE, es comparar la jubilación de un diputado con la de una viuda.

INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.

INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que
están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

INDECENTE, es colocar en la administración a miles de asesores (léase
amigotes con sueldo) que ya desearían los técnicos más cualificados.

INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural).

INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE, es que sus señorías, cuando cesan en el cargo, tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses.

INDECENTE, es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público.

INDECENTE, es que se utilice a los medios de comunicación para transmitir a la sociedad que los funcionarios sólo representan un coste para el bolsillo de los ciudadanos.

INDECENTE, es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven.


¿Y mientras, hablan de política social y derechos sociales?
¡¡QUÉ INDECENTE!!