
Para ser una persona tan parlanchina he de reconocer las muchas ocasiones en que me cuesta expresarme y transmitir con claridad las ideas o sensaciones que me rondan la cabeza. Estos días he jugado mucho con mi nueva cuenta de Facebook, tiene la suficiente distancia para ser cómoda y divertida con sus jueguitos y sorpresas. Te encuentras con quien menos esperas. Una buena forma de recapitular una vida durante estas vacaciones, fotos antiguas, fotos del día a día, canciones que hicieron sentir, canciones que se descubren propias. Un gran diario personal donde saludar a los amigos y conocidos. Ya se habrán dado por enterados, me encanta. Debí haberla abierto mucho antes.
En cambio este blog ha permanecido en silencio casi todo el mes de febrero. He posteado por impulsos alguna entrada donde se vislumbra el mordisco de la vida que no me ha quedado otra que masticar en este inicio del 2010.
Así pues en este contexto hoy vengo de nuevo a este espacio llena de ilusión; con temor inevitable e intrínseco, pero esperanzada. Mientras les escribo me doy el mimo de escuchar "Herrera en la Onda", hablan de coctelería, me río con ellos y lo paso pipa. Vienen a veces estos regalillos de la vida, en el momento apropiado aparecen las cosas que te gustan y tienes la capacidad de darte la oportunidad de reconocerlas y disfrutarlas.
La etapa de malestar va terminando, es cierto que aún tengo por delante días de interiorizar la nueva rutina, hacerla mía y tenerle cariño pero me satisface cada vez más este trabajo. Supero una pena y me siento mejor, me adapto y procuro analizar mis peros y porqués, asumirme, ser feliz.
La que fue mi familia ha llegado a un acuerdo. Pensando en los tres, cediendo un poco cada uno y con el pensamiento en la prosperidad de todos.
Mi tabla de valores ha sufrido un buen repaso y como en los concursos de la tele han ido subiendo y bajando de nivel determinados conceptos. Buscando su puesto y luchando contra prejuicios propios. Contra lo que pensaba de mí. Ahora se revela en un primer puesto inamovible el gusto por la estabilidad. Sí señores, me agrada verlas venir. Me ha costado aceptarlo, contra mis conceptos de juventud, hermosura, atrevimiento, modernidad... en fin.
Con nuestro acuerdo tendremos todos las oportunidades abiertas, Lucia gozará la influencia de su padre. Sin grandes costes para nadie, esforzándonos todos, claro resulta que la vida conlleva esfuerzo.
La ira poco a poco la dejé morir. Siento intacto dentro de mí el cariño que sentí cuando conocí al padre de mi hija. Sé que también ha aprendido de nuestros años juntos. Es guapo, joven e inteligente, encontrará lo que busca para él.
Yo por mi parte, tengo mis sentidos puesto en el Hoy. Estoy invitada a tomar un café en casa de una amiga, tengo hecho el potajito, voy poniendo mis papeles y muebles en orden, embelleciendo el hogar, mi hija juega feliz y tranquila, me sale sólo escribir.
No me preocupa en absoluto pensar en qué vendrá. Me tomé vacaciones de los problemas, olvidé la crisis. Es interesante comprobar en el debate de ayer en el congreso que personas supuestamente mucho más capacitadas que yo no son capaces de cambiar su onda mental, no cojen el toro por los cuernos, no ceden, no recapacitan, no reconocen, no afrontan...no piensan en el bien común. Eso sólo es posible cuando se tiene puesto el corazón además del bolsillo.